Resolvemos tus dudas sobre el vermut

Vermut Templat rojo y blanco servidos en vasos de vermut y con banderilla

En España, el vermut suele disfrutarse a mediodía en una terraza al sol, en cambio, en el resto de Europa, la tradición manda tomarlo antes de la cena.

A algunos les gusta más dulce y otros muchos prefieren su versión más amarga. Blancos o rojos, elaborados con base de vino blanco, tinto y cada vez más, se suma el rosado. Con hielo, sin hielo, con aceituna, sin aceituna, con una rodaja de naranja, con una de limón, con una de lima, con soda o sin soda...

Existen infinitas combinaciones, tantas como personas que se inclinan por beber este brebaje. No obstante, hoy venimos a hacer algunas de las aclaraciones necesarias para que disfrutéis al máximo de vuestro "momento vermut", independientemente si lo elegís a "la Española" o a "la Europea". ¡Vamos a ello!

¿Con hielo o sin hielo?

La mayoría de la gente prefiere poner hielo en el vermut, sin importar que sea blanco o rojo. Sobre todo, en la época de más calor y si estás en un país cálido como lo es España. A pesar de esto, decimos alto y claro que no es necesario. Tengamos en cuenta que si la botella está en la nevera y servimos tragos cortos y bien fresquitos, al servirlo sin hielo disfrutaremos de un sabor más concentrado y podremos apreciar más los matices. Tú eliges. 

¿Con soda o tónica?

En algunas partes de nuestras geografía, el vermut y el sifón de soda han sido uno de los matrimonios más indivisibles durante mucho tiempo. Y a día de hoy seguimos con una herencia de una época pasada en la que no existía la refrigeración. El tiempo también hace evolucionar las bebidas. Por eso, hoy muchos eligen una buena tónica como sustitución a la soda, ¡Y funciona! Por cierto, si te gusta la parte más amarga del vermut, te invitamos a que lo pruebes con un amargo tipo Bitter Kas...¡Esperamos tu opinión!

¿Con naranja, limón o pomelo?

François Monti, experto vermutero, siempre suele optar por la naranja para los vermuts más amargos y el limón para los más dulces. Y nosotros no podemos estar más de acuerdo. Existen una tercera y cuarta opción también muy interesante: el pomelo para el vermut rojo y la lima para el vermut blanco. ¡Rompiendo barreras, claro que sí!

¿En vaso alto, en copa, en vaso ancho?

Para gustos, vasos. En este sentido, cada marca de vermut recomienda su vaso perfecto. Desde la archiconocida copa en forma de triángulo icono de Martini, hasta el vaso ancho y bajo de Lustau, pasando por  la copa de vino de Petroni...Nosotros, apostamos por el vaso ancho y de tamaño medio, de esta manera y con esta apertura, los aromas se canalizan y se abren al exterior mejorando tu experiencia vermutera, por cierto, ¿la copa copita triángulo no se te queda muy corta? ;)

¿Cuanto más amargo mejor?

El amargo en el vermut es una de sus características destacables, es lo que le da persistencia, junto con el toque de dulce. Pero equiparar amargo a calidad tampoco es un baremo acertado. En este aspecto podemos decir que simplemente es cuestión de gustos. Un buen vermut debe estar equilibrado, ¿pero quién se atreve a decir cual es el equilibrio ideal?

Y por último...¿Con oliva o sin oliva?

Nuestra respuesta es firme en esto, con oliva, siempre. La salmuera de la aceituna (sí, de las que no llevan hueso y sí anchoa) aporta el sabor salado que resalta el resto de sabores y hace que la experiencia sea mucho más completa.

Y después de esta lectura...¡A disfrutar de un buen vermut, que te lo has ganado!


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